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| Laguna Azul, Tarapoto |
Efraín
García García. - El maestro Efraín, como yo le decía. Siempre con la sonrisa
dibujada en su rostro marrón, siempre con aquel par de aguajeritos de
carcajadas acumuladas en las mejillas, siempre con la pala en mano y la otra
que rasca la cabeza, siempre acompañado del canino Bigotes.
Tomo algunas notas en el cuaderno mientras converso con el maestro. No
recuerdo qué, pero ha dicho algo que me hace recordar una conversación entre un
amigo y un ambulante en Huaraz. Sonrío y una carcajada ventila la conversación,
creo que Efraín también ríe, reímos juntos.
Bigotes duerme y se rasca la oreja cuando no está acompañando a Efraín, o
cuando no está correteando a las gallinas de la vecina.
Ayer comí tilapia, hoy Juane. Mañana iremos a pescar con Adolf y Jhonn, es
gracioso escuchar sus segundos nombres; uno fue un disparatado dictador y el
otro un solmene presidente asesinado. Son bueno muchachos – dice Siduith, madre
de Wiston, Jhonn, Adolf y Camila. Camila es la última, verla me recuerda a una
amiga, que aunque nos conocimos muy poco, esporádicamente viene a mis pensamientos.
Camino con Jhonn, cruzando por aquel parque que solo queda imaginármelo.
[...] Pusieron esa piedra hace dos años, el alcalde y todo el pueblo
vinieron a ver como se ponía la primera piedra para el parque, muy pronto
habrán juegos y columpios – dice algo entusiasmado Jhon Kennedy. Heredero de un
gran nombre y una gran mentira.
Me retraso un poco en la conversación y en el paso, para tomar algunas
fotografías a él, a aquella luna que brilla como un faro fundido en el
firmamento, y a esta emblemática piedra incrustada, que tal vez... si Dios
quiere e ilumina a estas flamantes autoridades, podrá convertirse en un
verdadero parque, como lo dice Jhonn con mucho entusiasmo.
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El Sauce
Tarapoto - 2010
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