sábado, 31 de agosto de 2013

Camino a Santiago...

Todo es realmente anecdótico, el camino, lo que te pueda pasar en el, la gente, las peripecias, los pensamientos, el estar solo y en compañía, el tener a aquellos dos bastiones o pilares que te sostienen que son tus dos pies, el sentirse libre pero a la vez preso de recuerdos y vidas efímeras, el buscar la verdad, tu verdad… mi verdad, mi lucha.
Aunque pareciera absolutamente inesperado, me encuentro con gente ahora… mucha gente… después de estar en soleadas y solitarias caminatas por ocho días.

Empieza ahora una nueva etapa en el camino a Santiago de Compostela.


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Astorga-León, 31 de agosto del 2013                                                             
España

domingo, 18 de agosto de 2013

Un día en Madrid I

Hace mucho que no escribo en el blog; me he limitado en escribir notas sueltas y ha terminar las hojas de aquella libreta negra. Hay algo que he descubierto desde hace unos 8 meses atrás y es que poseo algo que facilita la escritura, esto es una pluma negra, pequeña, simbólica, con recuerdos incluidos y con un nombre alemán raro que data del siglo XIX.

Esta no es la crónica de la pluma, he escrito muchas crónicas y notas con ella que no publicaré por obvios motivos personales, pero lo que si contaré es la historia escrita hace unos días atrás en aquella capital española atiborrada de gente de todas partes del mundo e infernalmente insoportable en verano, allí donde en los metros encuentras la esencia y caos de las capitales, ¡bienvenidos a Madrid señores!


Es viernes, el camino se ha tornado divertido por Vicente, cumple 55 años en una semana y posee la gracia de alguien que ha entendido que la vida son momentos extraños y hay que disfrutarlos con una sonrisa y con bromas (aunque sean bromas tontas). Comparto el auto  (o como en España se le suele decir, "coche") con un chico de Bulgaria (Niko), una chica de Francia (Camile) y una española (Paqui), Vicente es el digno conductor que nos lleva hacia la capital de los bocatas de calamares y el cocido. Existe esta interesante manera de compartir el auto llamada Blablacar y por cosas del destino lo comparto con estas personas. Vicente y Paqui, no hacen más que preguntarme por Perú, su comida, su política, sus costumbres… yo, embajador de mi tierra, no hago más que contestar con cierta candidez crítica, típico de un peruano atípico. Muchos me preguntan si extraño aquel pedazo de tierra que deje hace ya casi un año, cada vez que me lo preguntan suelo pensarlo y no responder con rápidos monosílabos, francamente me es indiferente la añoranza a veces. 

Mi parada o mejor dicho la parada en la que Vicente nos deja es aquella conocida estación de Atocha. Antes de bajar del auto Vicente me dice: -me has caído muy bien chaval, envíame un mensaje para guardar tu numero y conversamos- yo respondo con precavida admiración, -si claro, lo haré- quizá haya sido la conversación sobre Vargas Llosa, el saber de algunos platos de la Mancha, quizás algunos versos memorizados de Ruben Dario, fraces de Seneca o saber de la coyuntura política de España lo que le llamo la atención a Vicente y Paqui... que al final los dos se despidieron amablemente (por cierto Vicente y Paqui son Valencianos y se iban de viaje a Portugal a visitar a unos amigos y practicar el idioma)

De Atocha debo ir a Chamartí, ir al consulado Guineano, presentar papeles y sacar un visado que me permita ingresar al continente Africano sin problemas, ese ha sido el objetivo del viaje -mera burocracia pienso-, aunque realmente el fin puede cambiar o mejor dicho el fin se puede convertir en un medio, del cual se disfrute más que el simple hecho de concebir el fin de las cosas como absolutas, en fin... uno nunca sabe lo que te deparan los viajes...

Después de pulular por lineas de metro, hacer uno que otro cambio de líneas, llego a Chamartí, ahora buscar la bendita dirección de la embajada. Para mi buena suerte (antes pensaba que era mala suerte, pero luego entenderán el porqué de mi optimismo) pierdo tiempo dando vueltas, preguntando por la dirección y caminando. Luego de casi treinta minutos pude dar con la calle correcta, me tropiezo con un par de personas que dan fe de ello y justamente la segunda persona a la que pregunto con amabilidad latina, me responde que efectivamente es la calle indicada y voy en buena dirección. Este caballero de hidalga figura me pregunta qué es lo que estoy buscando puntualmente, mi respuesta: la Embajada de Guinea Bissau. Él solo hace un gesto que no logré entender pero luego me dice espontáneamente –te estuve esperando, soy el embajador- mi admiración me dura unos segundos, los suficientes para estrechar rápidamente mi mano y presentarme.

La embajada es una casa pequeña blanca con rejas negras, sin mucha pomposidad tanto en el exterior como en el interior, diría más bien sobria, mesurada; no hay ninguna secretaria o secretario que atienda o que este en recepción, ni mucho menos escoltas o seguridad, somos dos en aquel recinto lleno de cuadros y libros. El embajador y yo. Después de casi media hora de conversación salimos a tomar un café (como si fuéramos viejos amigos). De hecho el ilustre caballero me dobla más que la simple edad. Nuestra conversa gira entorno al colonialismo, África y su independencia a través de Amilcar, la política en Perú y Uruguay –pues el Cónsul es de aquella tierra bañada por el Atlántico. Después de unos buenos minutos de cháchara, me despido del cortés diplomático, masticando ideas, muchas ideas… y con una sonrisa en la cara, quizá por que es la primera vez en mi vida mundana vida que converso con un Cónsul como si se tratara de aquel amigo que no he visto en mucho tiempo.

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Madrid 16 de agosto, 2013
España

jueves, 28 de marzo de 2013

Adelanto de temporada...

Fotografías de un par de viajes por Viena, Madrid y Barcelona.

Atardeceres
Un rayo de luz se asoma por aquella ventana de ramas y hojas de otoño...
así fue aquella tarde del 31 de diciembre del 2012 en Steinhofgründe en Viena - Austria.

Bondades
Un niño de 12 años reparte pedazos de pan dulce en una congregación religiosa de SIJ

Un camino

¿Cuantas caminatas podemos disfrutar en nuestra vida? ¿cuantas veces somos conscientes de que caminamos hacia un camino marcado por un destino incierto? 


Perspectivas
Nuestro peludo amigo se asoma al cristal de la puerta que da a la calle, se queda unos buenos minutos observando el transcurrir de la vida en las calles de Lavapiés ... yo, invado su tranquilidad para capturar con la cámara su abstracción momentánea. 

https://www.facebook.com/RutasdeEscape



jueves, 28 de febrero de 2013

...lluvia


Gotas que caen sin resignación,
limpias partículas guiadas por la gravedad,
por el viento, 
Sempiternas…

No hay lluvia sin nostalgia
No hay lluvia sin recuerdos

Un café, un cigarro… una cálida fotografía
algún amor,
algún sueño que intentamos lograr,
alguna esperanza, en un futuro incierto…

El humo que exhalo
forma una nube,
aquella que envuelve a la vida misma…

Aquella magia que las partículas provocan,
Aquella magia única de la naturaleza,
Sempiterna…


Aquellas gotas que mojan nuestros cabellos
y rejuvenecen nuestra alma..

¿Todas la lluvias son iguales?
… en Cusco,  Bogota, Guayaquil, Viena, Valencia, Milán…
Respuesta, todas tienen el mismo efecto…
...la de asombrarnos..


jueves, 7 de febrero de 2013

Esa pluma...



Hoy se termino la tinta de la pluma,
en Madrid, se terminó.
He caminado y caminando estoy...

Mi pluma escribe ahora con tintas del recuerdo,
impregnadas de pensamientos y emociones.

Un cigarrillo, una cerveza, un café…
Los rostros del metro,
las conversaciones espontáneas,
los encuentros repentinos,
las enseñanzas del camino,
...los artistas de la calle...

Una mochila, una pluma, un cuaderno...
He caminado y caminando estoy...

Esta pluma fue un regalo
El cuaderno también
…mi vida también

El fuego consume lentamente el cigarrillo;
el humo, esa nube gris que me envuelve de melancolía
me hace tragar la tristeza
El café, esa negra ponzoña encerrada en porcelana blanca
despierta letras inhóspitas
…esa cerveza, fría como una mañana de diciembre en Viena
despierta nostalgia

Hoy escribo sin tinta en la pluma
hoy no se donde iré
ni que camino he de coger
hoy escribo desde otro lado
desde otro ser
..aquel que habita cuando uno viaja...

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Madrid 2013
España

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Maratonistas



Corren gritando, corren levantando el brazo y agitando la mano. Una singular despedida para tan largo camino. Belgas, alemanes, españoles y chinos, conforman la cuadrilla en el bus, el serpentín de camino hace culebrear al bus y a los niños

Alex, el chileno y yo, descendemos a ritmo aletargado, el Waynapichu ha menguado fuerzas e incrementado la cháchara.

Vestidos de rojos colores, bincha con pluma solitaria y morral, descienden presurosos…”el chasqui”
No hay calor ni frío que lo detenga, solo las ansias de gracia y comercio.

Termina su recorrido con una foto de los gringos, y vendiendo exhausto una bolsita de hoja de coca o una postal...¡One dólar míster!


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Machu Picchu
Cuzco – 2006
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lunes, 27 de agosto de 2012

Caminata nocturna


El atardecer se nubla ya de oscuros colores
dando paso a la noche fría y bulliciosa.

Copiosas gotas de cierra
descienden de aquel brumoso azul morado
un ligero sabor de frescura invade el camino
el aroma de la noche es de flores y rosas,
de aves y charcos que no se ven pero se sienten.

Caminando libre por el pavimento,
siendo un peregrino y haciendo ruta al andar
esta tierra, esta noche, es tuya y mía,
invitándonos a descubrir la noche
y los recuerdos en cada paso.

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En la ruta de Yungay a Caraz
2009



martes, 7 de agosto de 2012

Detrás de mis sobras, detrás



Detrás de las cortinas,
el sol desertor se me va,
huye cobarde oculto en las nubes,
da inseguro tu paso hacia atrás.

Detrás de mi memoria,
sobrevive ese beso fugaz,
ese que me diste una noche,
ese ósculo repleto de maldad.

Detrás de mis sombras, 
muy atrás
todavía me queda un suspiro,
un corazón fatigado y herido.

Detrás del abrazo amargo de un vaso,
queda una pupila a punto de estallar
bañada en sangre, quizás, mojada a rabiar,
apaga las luces, ya vino el ocaso.

Detrás de la dulzura de tu hablar,
asolapadas las mentiras y más,
agazapada hasta en tu manera de andar
falsía infinita pegada de antifaz.

Cierra la puerta, no vuelvas jamás,
promete que nunca me hablarás,
llévate esa foto que nos unía,

quema los últimos restos de felonía.


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En Rutas de Escape, creemos que toda expresión escrita forma parte de nuestras vivencias y andanzas por este libertino mundo de pensamientos e encrucijadas. Compartimos estas lineas de vida de Miguel Diaz Sotelo, amigo, docente y poeta Chinchano, pueden visitar y conocer algo de su obra en:
http://migueldiazsotelo.blogspot.com/

martes, 17 de julio de 2012

Un poco más cerca del cielo...


El viaje desde Lima a Tarapoto, dura aproximadamente 45min. (Claro, en avión todo es más rápido); allí conocí a María, empresaria gastronómica de la localidad Tarapotina, ella me adelanto algunas cosas que debo de conocer si o si, me habla sobre el pueblo donde vivió de niña, Sauce, y de su laguna, la Laguna Azul, le pregunto ingenuamente porqué del nombre; ella sonríe y atina a decir, “tienes que ir y verla di”, -sonrío, por mi pregunta y por aquella entonación melodiosa que tienen sus palabras, característico de las personas de la selva peruana.


Llegar al aeropuerto de Tarapoto es realmente una experiencia, en la salido solo hay "moto-taxis" una especie de bus de tres ruedas, adaptadas para el terreno y calor de la selva, lo gracioso es comparara esto con los servicios de transporte de las grandes ciudades... para meditar en el trafico, la contaminación sonora, ambiental y lo divertido que podría resultar recorrer la ciudad en un bólido mimetizado a la selva. 


El día es sofocante, el calor bordea los 37º C; acabo de cruzar el rio Huallaga en una especie de plataforma de madera empotrada a tres botes con motor (los locales llaman a esto balsa cautiva). Mi ruta para este viaje es llegar a el distrito del El Sauce, ubicado en el departamento de San Martin, que geográficamente hablando está en la parte nor-oriental del Perú, colindante con departamentos como Loreto, Amazonas y La Libertad. Llegar allí desde Tarapoto toma aproximadamente una hora de viaje, repartidos entre un viaje por carretera, río y trocha (camino sin asfalto).


Cruzar el río es solo uno de los obstáculos que hay que vencer para ser acreedores de la magnificencia que menciono María. En los días que me quede en Tarapoto pude conocer a Lucy, ella me recomendó contactar a Efraín García en Sauce. Ahora recuerdo lo que me dijo Lucy antes de salir, “Efraín, es todo un personaje” y francamente lo es. Tiene una familia numerosa y un libro con muchos nombres de hijos viajeros que adoptaron. Shidu (el abreviativo de Siduith) su esposa, me hace recordar a mi madre por la contundencia y el sabor de su cocina.

Ayer comimos tilapia (que es una especie de trucha o pescado de rio muy sabroso), hoy Juane. Mañana iremos a pescar con Adolf y Jhonn, es gracioso escuchar sus segundos nombres; uno fue un disparatado dictador y el otro un solmene presidente asesinado. Son bueno muchachos – dice Sidu, madre de Wiston, Jhonn, Adolf y Camila, de apenas algunos meses de nacida.

Familia García. De derecha a izquierda, Jhonn Kennedy, Efraín García, Shiduit, Adolf  Hitler.
Camila García
La ciencia de la Laguna, radica en que a lo lejos se observa el azul del cielo reflejado en aquella gran masa de agua estancada entre montañas verdes y bordeadas por ingentes palmeras, una especie de espejo cautivo. Su belleza es realmente única, los atardeceres son un aliento de vida que hace pensar que por más que uno tenga preocupaciones… la naturaleza esta allí, para ayudarte a reflexionar con su grandeza y ver las cosas de otro forma. 


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Tarapoto-2010

jueves, 12 de julio de 2012

Choclo con queso



A Lettizia la conocí saliendo en el camino, saliendo de una colorida agencia de turismo local. Luego de haber esperado, conversado y hasta renegado por la demora en la salida, me dice con una sonrisa que bordea sus pequeñas orejas rosadas sombreadas por aquel cabello castaño oscuro, lo lindo que es Perú. Lástima que aun no salimos, pienso, sonriendo en la conversación.

      Es la tercera vez que estoy en Perú, la primera en Huaraz, cada vez hay más cosas por conocer, afirma animada (aunque aún no ha llegado el bus que nos recogería a primera hora al grupo de belgas que se acaban de ir algo molestos a reclamar, a la argentina de orejas bonitas y a mí)

Ella gira y saca de un pequeño moral una mazorca en bolsa para luego entre mordidas secretas y confortantes, decirme: “es buenísimo, es lo que me encanta de acá…el choclo con queso”

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Huaraz – 2009
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viernes, 6 de julio de 2012

Extracto... Un verano en Chincha


A veces llegaba Marie y el despertar era una mezcla de blues & twist, ella abría las ventanas y él se vestía bailando mientras el sol entraba a la habitación y ella se iba a la cocina a preparar una limonada fronzen para que se le pase la resaca. 

El Volkswagen los esperaba abajo con ganas de salir a ganar la carretera hasta una de esas playas en donde no había nadie más que ellos dos y un par de latas de cervezas, You shock me all night long sonaba en Doble 9. Mientras él jugaba con su cabello ambarino, se besaban bajo un aullido de gaviotas y sol que se escondía entre la neblina del otoño. A veces llegaba Marie y hacíamos el amor toda la mañana (Es cierto que haremos el amor y lo haremos como me gusta a mí: todo un día de persianas cerradas hasta que tu cuerpo reemplace al sol.) o mirábamos pelas en DVD, una de Atom Egoyan, quizás una de Agnès Varda, quizás mirábamos videoclips de grupos de rock unplugged como estaba de moda, Cobain acariciaba con tristeza su guitarra poco antes de suicidarse, y yo sacaba mi vieja Falcon y lo imitaba y luego de bañarnos nos íbamos caminando a almorzar un ceviche con inca cola y cerveza cusqueña, unos choritos a la chalaca para la mala noche, regresábamos contentos y pedíamos medio litro de helado en el parque donde las niñas se escapaban del colegio y doblaban sus faldas a cuadritos sobre el césped y algunos niños se escapaban de la vigilancia de sus nanas para espiarlas y para perderse un rato y yo sacaba una novela de mi bolso y leía en voz alta cuantos cortos, algunos poemas, pequeñas citas. Cuando eran días así el cabello de Marie se adormecía en mi pecho y el amor estaba allá arriba, todo el tiempo el amor dando vueltas allá arriba.

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Franco Salcedo del Rio


lunes, 21 de mayo de 2012

Rutas

He llegado a este punto,
donde el final y el principio se unen por el azar

Un nuevo camino…
no sé si será el correcto,
no sé si será espinoso o ligero,
lleno de murria y complacencia... pero he de tomarlo


Hay nuevas rutas, siempre lo habrá,
siempre me ayudan a conocerte…ser racional


Hoy la luz de la puna,
da paso a nuevos caminos.
La inmensidad del verdor selvático
se suma a la árida costa

que se azota con el mar de recuerdos
el día y la noche suman veinte y ocho
la vida se hace más interesante, más viva...más intensa.



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miércoles, 21 de marzo de 2012

Tren al sur


La Paz... es tan rara. A veces pienso que es como un trago fuerte de pisco o aguardiente. El primero te entra en reversa, ya después te acostumbras de a poco. Así es La Paz, al principio la quería evitar, porque no me hablaron muy bien de ella. Y es verdad lo que se dice. Pero hay que estar aca dentro para vivirla, sentirla y gozarla. Es domingo y me decidí a llamar a Tamara, la chica boliviana que conocí en Copacabana. Me ha dicho que pase a su casa a eso de las 12. Son las 10 am. Voy al terminal de buses para averiguar por un boleto para Uyuni, pero antes, una parada técnica para desayunar. Existe un mercado como de cuatro niveles donde se vende de todo; mercancías hasta comida. En uno de esos kioskitos me meto para merendar un café con sándwich de palta: tiene pan, palta, tomate y cebolla tajada. Un huevo frito también lo puede acompañar, pero prescindo de él, ya es demasiado. Esto sale 7 bolivianos; cómo me alcanza el dinero acá!!, estoy encantado. En el terminal me dicen que sólo hay buses para Uyuni la mañana siguiente, pero unos chicos que venían de allí me indican que es mejor tomar bus para Oruro y luego un tren hacia Uyuni, porque no hay carretera pavimentada y se traga mucho polvo. Un tren al sur, y en mi cabeza suena una canción vieja de Los Prisioneros.



Ya van a ser las doce, y me voy caminando hacia la casa de Tamara, con unas empanadas de queso que compré para llevar. Su casa en realidad es la de su vieja, doña Juanita, viuda, madre de tres hijas y abuela de seis nietas. Pobre Curt, es todo un matriarcado. La vista es fenomenal, tengo otra imagen de la paz, y de fondo, el imponente cerro nevado Illimani. Tamara me pregunta que haré en el día. No tengo planes. Entonces me invita a pasar la tarde con ellos. El plan es ir a lo de la hermana, recoger el auto y salir de la ciudad. Esta parte es más amable, más limpia, más organizada, hemos subido un grado en la escala social. En el camino a las afueras hay quintas grandes que contrastan con los cerros desérticos. Más allá, está el Valle de la Luna (parece que en Bolivia hay muchos valles dedicados a la quillamama) y más allá el parque Mallasa, enorme campo dedicado a la distención de las familias bolivianas: hay caballos, algunos juegos y una gran rueda que desafía a la gravedad. Queda cerca también el parque zoológico, pero no quiero entrar. Ya nos tenemos que regresar, los acompaño a casa, agradeciéndoles un montón por lo lindos que se portaron conmigo.



Camino a mi hostel está la iglesia de San Francisco. Algo me dice que debo entrar. Oh! sorpresa, a lo lejos veo un tipo que parece un papá noel super hippie: pelo y barbas blancas y largas, con una cinta en la cabeza, una bata larga que deja ver sus pies en sandalias y una prominente panza me indican que es el patriarca de esta comunidad. No lo puedo creer, por lo que me acerco más, pero un guardia de seguridad me impide tomar una buena foto (la tome igual). Su voz era tan gruesa como serena, la verdad un buen orador. Casi le creo.



En la habitación ya no está el francés, pero queda su recuerdo. Prendo un palito santo, mientras abro mi bolsita para dormir. A la mañana siguiente me preparo para ir a Tiahuanaco, pero al llegar al cementerio de donde salen los colectivos, es tan mala mi suerte que soy el único que quiere ir. Al parecer, ayer fue el día más visitado. Espero media hora haber si llegan mas turistas; son las 11, tenemos dos horas de viaje y el parque se cierra a las cuatro. Mis ilusiones se dispersan como una nube. El colectivero me propone llevarme a mi solo, el viaje saldría unos 120 bolivianos. Aca el extranjero es sinónimo de millonario.

A cambio, me he comprado un boleto para Oruro, que sale a las 12:30. Menos mal que anoche dejé mis maletas listas. Ya soy un caminante más canchero. Junto a mi asiento hay un argentino que lleva 18 años viviendo en méxico. Es gracioso escucharlo, porque su acento es un licuado de texturas mexicanas y argentinas (algo asi debo sonar sho). Gracioso también porque su voz es como la de un señor padrino de la mafia ciciliana, con todo y panza. Me lleva apenas tres años, pero luce mayor, además porque a vecés me pide si le reviso los billetes, porque el no ve muy bien. En uno de sus viajes hacia aca, se sentó sobre sus lentes y ya le da pereza sacar un par nuevo, porque anda de vacaciones...Durante el viaje vemos Gladiador, pero la tv tiene una falla, así que es toda en blanco y negro.

Estamos en Oruro. No pasa nada en este pueblo, por lo menos para mi, que ya me corre ciudad por las venas (toda una working girl, diría Patty Difusa). Tras caminar un par de cuadras, encontramos una habitación 2 camas y tv a color con cable, 80 blvnos. El baño es compartido, espacioso, con vidé, todo en color rosa, hasta el papel higiénico. Es muy común en Bolivia el papel higiénico color pantera.

Ya no llegamos a comprar el tiquet de tren, pero confirmo que sale al día siguiente para Uyuni 3:30 de la tarde: tiene 15 cupos en clase común y 17 en clase ejecutiva. El próximo tren sale el jueves que viene. Hoy es lunes. Más vale levantarse un poco temprano para comprar. Una vuelta corta por el centro, para conocer y encontrar algo de comer, me abre más el apetito.

A las 7:30 am estamos de regreso a la estación de trenes. Delante tenemos 5 personas nada más. El viaje me sale 56 blvnos. Compro un par de frutas, pan y palta para el trayecto, llegaremos más o menos 10:30 pm. a Uyuni. Al salir de Uyuni, el paisaje es impresionante, en una parte la carrilera del tren divide en dos un lago, enmarcado de lado y lado con montañas al horizonte. El sol nos acompaña incandescente hasta el ocaso, haciendo el paisaje mas alucinante. Ya más noche, tipo 8:30 decido ir al vagon comedor, nunca había estado en uno antes, así que me consiento con un menu vegetariano: arroz, ensalada rusa, tajadas de plátano y omelet de verduras. Luego regreso a mi silla, a seguir viendo RANGO, que la están pasando. A 3650 mts de altura esta ubicado Uyuni, son las 10:40 de la noche y hace un viento helado. Una vez fuera de la estación, hay gente que te acosa ofreciéndote alojamiento o toures para el salar. Uno de ellos habla francamente, y me recomienda el hostel El Chavito, pegado de la estación y que cuesta sólo 20 bolivianos la noche. me toca sólo en mi habitación, que suerte, pero hace un frío la puta madre.



Nos reunimos luego con el chico del hostel y una pareja de italianos que también van para Uyuni. Y es que no hay otra razón más para venir hasta aca; Uyuni es un pueblo pequeño que mucha atractivo no ofrece, más bien si sus alrededores. La estufa de hierro calienta la salita, en donde nuestro anfitrión Nelson nos habla del salar y sus datos geográficos: 12 mil metros cuadrados, 35cm. de profundidad en su parte más panda y casi 300mts. en su parte más onda, posee metales como el litio, borax y otros elementos no muy abundantes en la naturaleza y que tiene puestos los ojos de más de una corporación encima dispuesta a extraerlos.También nos habla de la agencia que el mismo montó con un par de amigos y que ofrecen en realidad el precio más bajo de la zona: 600 blvnos, más las entradas a los parques, 180 blvnos, así que el total resulta ser unos 115 dolaretes: 3 días, dos noches con las tres comidas diarias y alojamiento. Compro; también los italianos. Y me voy a la cama pensando en cómo serán esos lugares que apenas conozco por fotografías, mientras cierro la cremallera de mi bolsa de dormir.




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Martín - Virgensanta Alaguna

miércoles, 7 de marzo de 2012

Se escribe un poema...

Se escribe un poema para no sentirse el centro del mundo.
Se escribe un poema para hacer más fraternos a los hombres,
O sea para intentarlo,
O sea para que la poesía sirva para alguna cosa.
Se escribe un poema para ahuyentar a una muchacha.
Se escribe un poema para ayudar a la revolución.
Se escribe un poema para que los maridos nos odien mucho más.
Se escribe un poema para que el poema nos acompañe,
Para no estar tan inexplicablemente solos.
Se escribe un poema para duplicar el orgasmo
O al menos para ponerle un espejo delante.

Se escribe un poema para no tener tiempo de hacer otras cosas,
Como por ejemplo para no tener tiempo de sufrir.
Se escribe un poema para que nuestra tía más querida
Pueda decir a todos que tiene un sobrino que escribe un poema.
Se escribe un poema para rascarse la barriga en la playa,
Para emborracharse en Cruz verde
Sin que a uno lo asalten los pirañas,
Para darse un descanso entre polvo y polvo,
Para hablar de ello en el Instituto Italiano de Cultura,
Para que a uno lo consientan todo,
Para que a uno no le consientan ni un comino.
Se escribe un poema para que los psiquiatras no nos cobren,
o para que nos cobren más
Y para que aquella rubia se sienta inmortalmente poseída,
Y se escribe un poema para viajar a los congresos de escritores
Con todos los gastos pagados,
Y para ponerle el cascabel al gato,
Y para poder comer con la mano en los salones
Si nos viene en gana,
Y para morirse de hambre
Y también para no morirse de hambre
Y para quedar como un perfecto cojudo en todas partes,

También se escribe un poema para no afeitarse nunca,
Para ir al baño sin remordimientos,
Para ir al comedor sin remordimientos,
Para ir al dormitorio sin remordimientos,
Y se escribe un poema para sentirse culpable de todo
Y con esos materiales llegar a escribir algún poema.

Y también se escribe un poema para reírse a gritos
Y para vivir también se escribe un poema.
Y para tener un pretexto para no vivir, etcétera.
Y a propósito de etcétera:
Se escribe un poema para no escribir cosas peores,
Como cartas de amor, cartas financieras,
Facturas por pagar, tratados de filosofía miraflorina,
Y se escribe un poema por incapacidad,
Cuando se ha fracasado como delantero en la
Selección del colegio, cual es mi triste caso.
Y se escribe un poema para intensificar la vida,
Como dice Stéfano Varese.
Y se escribe un poema, finalmente,
Se escribe un poema para que en algún lugar del mundo,
Mañana o dentro de veinte años
La pareja que está por suicidarse alcance a leerlo, y desista,
Desista por lo menos unos días,
Y comprenda que la vida
Es siempre hermosa
A pesar de la vida... y a pesar del poema.

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Franco Salcedo del Río

miércoles, 29 de febrero de 2012

Crónica de Selva: Una semana en comunidades de Madre de Dios.

Día 1

El trayecto ha durado casi 16 horas, 12 por tierra y 4 por el río Alto Madre de Dios. Gregorio y su hijo Ageo son los encargados como buenos anfitriones, de llevarnos a su Comunidad. Shipetiari se ubica en el distrito del Manu, Provincia de Manu, departamento de Madre de Dios en Perú.

El río esta algo bajo en la desembocadura de Shipetiari, por lo que las paradas para empujar el “peque peque” (que es una especie de canoa motorizada que surca ruidosamente los ríos de la selva) son cada vez más frecuentes. 

Según cifras del censo de Centros Poblados de 1993 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) Shipetiari tiene solo una persona con nivel de educación superior, las demás no han estudiado o se quedaron en primaria. 

Los techos de las casas son de dos aguas y de hojas de crisneja (palmera de la cual se aprovechan sus grandes hojas para tejer los techos), aunque la "modernidad" ya ha llegado a la comunidad, con la calamina para los techos, la televisión para el local comunal, una antena parabólica y una radio que retransmite señal en onda corta y con la cual se comunican con familiares y amigos, no ha dejado aún aquella costumbre (de los más mayores claro) de hacer los techos de sus casas. Hace un par de años una ONG trajo internet (que no funciona), el estado una antena parabólica para canales nacionales e internacionales (que tampoco funciona) y otra ONG unos paneles solares para alimentar las baterías de lo que supuestamente debería funcionar (la televisión).

Con algo de desconfianza un comunero pregunta en la reunión que tenemos con los dirigentes de la comunidad, si las capacitaciones que daremos serán por largo o corto tiempo, si las computadoras que traemos para las clases de computación e Internet funcionaran más de lo que ha funcionado su antena parabólica, por cuánto tiempo es nuestro proyecto. Los demás comuneros susurran en machiguenga (lengua nativa en Shipetiari y otras comunidades de la selva peruana. Se calcula que alrededor de 12000 personas hablan esta lengua y se concentran en la cuenca del río Urubamba y del Manu) y mueven la cabeza como dando fe del tenaz dardo lanzado por Wilmer. 

En el almuerzo comunal Mateo lee el acta de los acuerdo de la reunión, Gregorio nos mira atentamente, los niños comen haciendo bolitas con el arroz y las señoras que sirven se ríen cuando les pido un poco más de inguiri con gallina.




Día 2 

El cuarto se lleno de oscuridad dando paso a conversaciones nocturnas. Yo solo escucho, con cierta curiosidad de infante.


Alguien me dijo que en la selva no hay estrellas… ahora las veo, como si las pudiera tocar. Recuerdo a Ena ahora, y se me hace un pequeño nudo en la garganta. Doy un aliento de naufrago y camino en la oscuridad. Todo es húmedo y de rato en rato se ven lucecitas que cruzan levitando; las hojas se pronuncian con un ligero soplido y los grillos que amanecen se hacen escuchar. Regreso al cuarto de madera, Ricardo, ya en trance nocturno pronuncia su nombre y otras cosas propias de algún sueño casero, yo doy vueltas de letargo, mientras los zancudos dan vueltas de lucidez.

***

El pasto es de un verde intenso, las hojas secas aún tienen vida, expiran el rocío de esta mañana soleada. Camino descalzo sintiendo en cada paso la vida de un comunero. Gregorio ríe, yo también, - justo antes de resbalar-. Algunas caídas dejan más que huellas.

El desayuno son papayas que hemos recolectado de las plantas que están al costado del local comunal, las mismas que están al lado de la antena parabólica, que tiene por frutos “nada”.

Los comuneros tienen albergues que se construyeron hace 3 años con fondos americanos. Según el libro de visitas, el año pasado recibieron 27 turistas, ahora, ninguno. Los cinco albergues están cayéndose a pedazos porque la pona (tipo de madera cortada muy fina) no ha recibo mantenimiento desde hace buen tiempo. René, presidente del comité del albergue no dice nada… su silencio desaparece luego de decir con cierta sinceridad que han perdido un poco las ganas de trabajar (hacer el manteniendo) pues las veces que les decían que ingresarían turistas estos nunca llegaban.


René tiene 21 años y para hablar siempre se soba lentamente la barbilla, como ordenando las ideas antes de disparar aquellas cortas frases. El recorrido ha servido para cerrar acuerdos con la comitiva y comprometemos a traer para junio una pequeña delegación de técnicos que trabajaran con nosotros temas forestales.

Dentro de dos días tendrán que mitayar (manera tradicional de caza, donde convocan a otros miembros de la comunidad para una faena conjunta por varios días en el monte) pues se acerca el día de la madre. Nosotros mitayamos nuestra salida para la comunidad de Diamante, serán unas largas horas de viaje por río.



Día 3 

El día empezó más temprano de lo habitual; en la costa es raro, en la sierra también, pero en la selva es digno de contarlo y tomarse un tiempo para vivirlo. El sol alumbra por aquella corneja humedecida por la lluvia de la noche. Algunas aves ya se dejan escuchar a lo lejos. Salgo de aquella celda hermética que me consumió durante 5 horas de sueño entrecortado … y hago aquella acción que cobra sentido cuando estás lejos de la mierda …”respirar”.



El desayuno son papayas frescas nuevamente, luego hay una conversación rápida con Mateo para después alistar el bote que nos llevara a la Comunidad Nativa de Diamante.

Las coordinaciones se retrasaron y hemos salido algo tarde, por lo que cambiamos de parada; el descanso obligado es en la localidad de Boca Manu, paradero oficial para los turistas que quieren visitar la Reserva Nacional del Manu.

La tarde es cálida, como todas las tardes de selva. Unos niños juegan con un balón desinflado, pero se retiran cuando ven a una tira de galifardos invadir su espacio, conciliamos por el espacio invadido y nos aventuramos al juego. Julio tiene 11 años y siempre busca un pretexto para patear el balón hacia la puerta de aquella casa de en frente, dice que es la casa del profesor de su escuela, al parecer le tiene mucho cariño. Luego aparece Jhon, José y Matias, de 7, 9 y 10 años respectivamente, ya somos 8 locos que patean un balón desinflado de un lado para otro, riendo y gritando mucho.

Dicen algunos señores de la comunidad que pronto una empresa pondrá una antena para celular y otra para radio. Hace unos años la ONG para la que trabajo implemento un programa de capacitación con Internet, ahora no hay nada, las promesas pasan tan rápido como la tarde, ahora se oculta el sol dejando un suave destello de matizados naranjas y azules, que reflejan en el agua la silueta de un mañana incierto.


Día 4 

El guacamayo que juega en el árbol ha dado su primer chillido. Son las 5 de la mañana y toda la gente ha salido de sus habitaciones como si le faltaran 5 minutos para llegar al trabajo. Algunos hablan sobre la salida en el peque peque, otros sobre el motor que se ha hundido y otros repasan en voz alta la agenda del día.


Hoy salimos a la comunidad de Diamante, ayer no pudimos llegar, por lo que nos hemos quedado en Boca Manu. De regreso al peque peque, nos saludan unos turistas. Unos niños desnudos juegan en rio y los gringos que nos saludan, empuñan sus cámaras para fotografiarlos, al igual que yo. Los animales electrónicos con los que perennizamos la escena de los niños interrumpen su diversión, y los niños en vez de disfrutar de las bondades de la naturaleza y la distracción, miran atónitos a los intrusos. Me pregunto si estar desnudo se convierte en una atracción para cualquiera o es que hemos llegado al punto de que el consumismo occidental y la “moda”, ha marcado una tendencia fulminante de taparnos y cubrirnos no solo la piel, sino también nuestros pecados y libertad, ¿No es acaso un acto de liberación el descubrirnos cómo somos?, desnudar no solo nuestro cuerpo, sino también nuestra forma de ser y ver el mundo. Estas acciones de taparnos muchas veces solapadas con el pudor, nos envuelven en algo exótico al momento de liberarnos y desenmascarar como somos. Un ejemplo claro es Eva y Adán, desnudos por el bosque, viviendo sin tabús o reparo alguno, despertaron de un momento al otro en un mundo en que mostrarse tal como uno es, con defectos o virtudes está sentenciado por los demás. 

Salimos y llegamos a la comunidad de Diamante, donde el efecto de cubrirse hace muestra vida llena de mentiras, la reunión que tenemos con la directiva y la comunidad nos hace ver que han dado un paso a la era del mercantilismo, pues la comunidad posee un aeropuerto administrado por terceros, los cuales mensualmente le otorgan unos cientos de dólares para beneplácito. Estos a su vez nos preguntan ¿cuánto será la suma que generara nuestra  intervención?, ¿cuáles son los beneficios directos de nuestra intervención?, ¿por cuánto esta valorizado el proyecto?



Ya en el bote que nos lleva de regreso a la comunidad de Shipetiari, rumeo algunos preguntas existenciales, mientras por efecto del calor o de descubrir mis pecados me saco la camiseta en símbolo de libertad y rebeldía.

 


Día 5

El desayuno en la casa de Gregorio ha sido sopa con mono y chapo. El mono ha estado algo salado pues al igual que el charqui en la sierra, aquí la carne se conserva, con la sal. La carne es parecida al cerdo, en el color; y en sabor, a la res. La sopa tiene sachapapa (raíz parecida a la yuca pero en versión papa) y algunas hierbas como el sachaculandro. Esta vez no brindamos con masato, sino con chapo, que es un jugo fresco de plátano maduro.


Por la noche las estrellas se pueden tocar y la luna guarda su distancia que engalana el pasar de las horas. Algunos animales se despiden y otros saludan su amanecer, el ambiente se cubre por momentos de pequeñas luces que juegan de un lado para otro.

Mañana toca regresar a la ciudad, y perder todo aquello que significa realmente vivir.


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Comunidad Nativa Shipetiari

Madre de Dios - 2010

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