jueves, 12 de julio de 2012

Choclo con queso



A Lettizia la conocí saliendo en el camino, saliendo de una colorida agencia de turismo local. Luego de haber esperado, conversado y hasta renegado por la demora en la salida, me dice con una sonrisa que bordea sus pequeñas orejas rosadas sombreadas por aquel cabello castaño oscuro, lo lindo que es Perú. Lástima que aun no salimos, pienso, sonriendo en la conversación.

      Es la tercera vez que estoy en Perú, la primera en Huaraz, cada vez hay más cosas por conocer, afirma animada (aunque aún no ha llegado el bus que nos recogería a primera hora al grupo de belgas que se acaban de ir algo molestos a reclamar, a la argentina de orejas bonitas y a mí)

Ella gira y saca de un pequeño moral una mazorca en bolsa para luego entre mordidas secretas y confortantes, decirme: “es buenísimo, es lo que me encanta de acá…el choclo con queso”

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Huaraz – 2009
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viernes, 6 de julio de 2012

Extracto... Un verano en Chincha


A veces llegaba Marie y el despertar era una mezcla de blues & twist, ella abría las ventanas y él se vestía bailando mientras el sol entraba a la habitación y ella se iba a la cocina a preparar una limonada fronzen para que se le pase la resaca. 

El Volkswagen los esperaba abajo con ganas de salir a ganar la carretera hasta una de esas playas en donde no había nadie más que ellos dos y un par de latas de cervezas, You shock me all night long sonaba en Doble 9. Mientras él jugaba con su cabello ambarino, se besaban bajo un aullido de gaviotas y sol que se escondía entre la neblina del otoño. A veces llegaba Marie y hacíamos el amor toda la mañana (Es cierto que haremos el amor y lo haremos como me gusta a mí: todo un día de persianas cerradas hasta que tu cuerpo reemplace al sol.) o mirábamos pelas en DVD, una de Atom Egoyan, quizás una de Agnès Varda, quizás mirábamos videoclips de grupos de rock unplugged como estaba de moda, Cobain acariciaba con tristeza su guitarra poco antes de suicidarse, y yo sacaba mi vieja Falcon y lo imitaba y luego de bañarnos nos íbamos caminando a almorzar un ceviche con inca cola y cerveza cusqueña, unos choritos a la chalaca para la mala noche, regresábamos contentos y pedíamos medio litro de helado en el parque donde las niñas se escapaban del colegio y doblaban sus faldas a cuadritos sobre el césped y algunos niños se escapaban de la vigilancia de sus nanas para espiarlas y para perderse un rato y yo sacaba una novela de mi bolso y leía en voz alta cuantos cortos, algunos poemas, pequeñas citas. Cuando eran días así el cabello de Marie se adormecía en mi pecho y el amor estaba allá arriba, todo el tiempo el amor dando vueltas allá arriba.

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Franco Salcedo del Rio


lunes, 21 de mayo de 2012

Rutas

He llegado a este punto,
donde el final y el principio se unen por el azar

Un nuevo camino…
no sé si será el correcto,
no sé si será espinoso o ligero,
lleno de murria y complacencia... pero he de tomarlo


Hay nuevas rutas, siempre lo habrá,
siempre me ayudan a conocerte…ser racional


Hoy la luz de la puna,
da paso a nuevos caminos.
La inmensidad del verdor selvático
se suma a la árida costa

que se azota con el mar de recuerdos
el día y la noche suman veinte y ocho
la vida se hace más interesante, más viva...más intensa.



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miércoles, 21 de marzo de 2012

Tren al sur


La Paz... es tan rara. A veces pienso que es como un trago fuerte de pisco o aguardiente. El primero te entra en reversa, ya después te acostumbras de a poco. Así es La Paz, al principio la quería evitar, porque no me hablaron muy bien de ella. Y es verdad lo que se dice. Pero hay que estar aca dentro para vivirla, sentirla y gozarla. Es domingo y me decidí a llamar a Tamara, la chica boliviana que conocí en Copacabana. Me ha dicho que pase a su casa a eso de las 12. Son las 10 am. Voy al terminal de buses para averiguar por un boleto para Uyuni, pero antes, una parada técnica para desayunar. Existe un mercado como de cuatro niveles donde se vende de todo; mercancías hasta comida. En uno de esos kioskitos me meto para merendar un café con sándwich de palta: tiene pan, palta, tomate y cebolla tajada. Un huevo frito también lo puede acompañar, pero prescindo de él, ya es demasiado. Esto sale 7 bolivianos; cómo me alcanza el dinero acá!!, estoy encantado. En el terminal me dicen que sólo hay buses para Uyuni la mañana siguiente, pero unos chicos que venían de allí me indican que es mejor tomar bus para Oruro y luego un tren hacia Uyuni, porque no hay carretera pavimentada y se traga mucho polvo. Un tren al sur, y en mi cabeza suena una canción vieja de Los Prisioneros.



Ya van a ser las doce, y me voy caminando hacia la casa de Tamara, con unas empanadas de queso que compré para llevar. Su casa en realidad es la de su vieja, doña Juanita, viuda, madre de tres hijas y abuela de seis nietas. Pobre Curt, es todo un matriarcado. La vista es fenomenal, tengo otra imagen de la paz, y de fondo, el imponente cerro nevado Illimani. Tamara me pregunta que haré en el día. No tengo planes. Entonces me invita a pasar la tarde con ellos. El plan es ir a lo de la hermana, recoger el auto y salir de la ciudad. Esta parte es más amable, más limpia, más organizada, hemos subido un grado en la escala social. En el camino a las afueras hay quintas grandes que contrastan con los cerros desérticos. Más allá, está el Valle de la Luna (parece que en Bolivia hay muchos valles dedicados a la quillamama) y más allá el parque Mallasa, enorme campo dedicado a la distención de las familias bolivianas: hay caballos, algunos juegos y una gran rueda que desafía a la gravedad. Queda cerca también el parque zoológico, pero no quiero entrar. Ya nos tenemos que regresar, los acompaño a casa, agradeciéndoles un montón por lo lindos que se portaron conmigo.



Camino a mi hostel está la iglesia de San Francisco. Algo me dice que debo entrar. Oh! sorpresa, a lo lejos veo un tipo que parece un papá noel super hippie: pelo y barbas blancas y largas, con una cinta en la cabeza, una bata larga que deja ver sus pies en sandalias y una prominente panza me indican que es el patriarca de esta comunidad. No lo puedo creer, por lo que me acerco más, pero un guardia de seguridad me impide tomar una buena foto (la tome igual). Su voz era tan gruesa como serena, la verdad un buen orador. Casi le creo.



En la habitación ya no está el francés, pero queda su recuerdo. Prendo un palito santo, mientras abro mi bolsita para dormir. A la mañana siguiente me preparo para ir a Tiahuanaco, pero al llegar al cementerio de donde salen los colectivos, es tan mala mi suerte que soy el único que quiere ir. Al parecer, ayer fue el día más visitado. Espero media hora haber si llegan mas turistas; son las 11, tenemos dos horas de viaje y el parque se cierra a las cuatro. Mis ilusiones se dispersan como una nube. El colectivero me propone llevarme a mi solo, el viaje saldría unos 120 bolivianos. Aca el extranjero es sinónimo de millonario.

A cambio, me he comprado un boleto para Oruro, que sale a las 12:30. Menos mal que anoche dejé mis maletas listas. Ya soy un caminante más canchero. Junto a mi asiento hay un argentino que lleva 18 años viviendo en méxico. Es gracioso escucharlo, porque su acento es un licuado de texturas mexicanas y argentinas (algo asi debo sonar sho). Gracioso también porque su voz es como la de un señor padrino de la mafia ciciliana, con todo y panza. Me lleva apenas tres años, pero luce mayor, además porque a vecés me pide si le reviso los billetes, porque el no ve muy bien. En uno de sus viajes hacia aca, se sentó sobre sus lentes y ya le da pereza sacar un par nuevo, porque anda de vacaciones...Durante el viaje vemos Gladiador, pero la tv tiene una falla, así que es toda en blanco y negro.

Estamos en Oruro. No pasa nada en este pueblo, por lo menos para mi, que ya me corre ciudad por las venas (toda una working girl, diría Patty Difusa). Tras caminar un par de cuadras, encontramos una habitación 2 camas y tv a color con cable, 80 blvnos. El baño es compartido, espacioso, con vidé, todo en color rosa, hasta el papel higiénico. Es muy común en Bolivia el papel higiénico color pantera.

Ya no llegamos a comprar el tiquet de tren, pero confirmo que sale al día siguiente para Uyuni 3:30 de la tarde: tiene 15 cupos en clase común y 17 en clase ejecutiva. El próximo tren sale el jueves que viene. Hoy es lunes. Más vale levantarse un poco temprano para comprar. Una vuelta corta por el centro, para conocer y encontrar algo de comer, me abre más el apetito.

A las 7:30 am estamos de regreso a la estación de trenes. Delante tenemos 5 personas nada más. El viaje me sale 56 blvnos. Compro un par de frutas, pan y palta para el trayecto, llegaremos más o menos 10:30 pm. a Uyuni. Al salir de Uyuni, el paisaje es impresionante, en una parte la carrilera del tren divide en dos un lago, enmarcado de lado y lado con montañas al horizonte. El sol nos acompaña incandescente hasta el ocaso, haciendo el paisaje mas alucinante. Ya más noche, tipo 8:30 decido ir al vagon comedor, nunca había estado en uno antes, así que me consiento con un menu vegetariano: arroz, ensalada rusa, tajadas de plátano y omelet de verduras. Luego regreso a mi silla, a seguir viendo RANGO, que la están pasando. A 3650 mts de altura esta ubicado Uyuni, son las 10:40 de la noche y hace un viento helado. Una vez fuera de la estación, hay gente que te acosa ofreciéndote alojamiento o toures para el salar. Uno de ellos habla francamente, y me recomienda el hostel El Chavito, pegado de la estación y que cuesta sólo 20 bolivianos la noche. me toca sólo en mi habitación, que suerte, pero hace un frío la puta madre.



Nos reunimos luego con el chico del hostel y una pareja de italianos que también van para Uyuni. Y es que no hay otra razón más para venir hasta aca; Uyuni es un pueblo pequeño que mucha atractivo no ofrece, más bien si sus alrededores. La estufa de hierro calienta la salita, en donde nuestro anfitrión Nelson nos habla del salar y sus datos geográficos: 12 mil metros cuadrados, 35cm. de profundidad en su parte más panda y casi 300mts. en su parte más onda, posee metales como el litio, borax y otros elementos no muy abundantes en la naturaleza y que tiene puestos los ojos de más de una corporación encima dispuesta a extraerlos.También nos habla de la agencia que el mismo montó con un par de amigos y que ofrecen en realidad el precio más bajo de la zona: 600 blvnos, más las entradas a los parques, 180 blvnos, así que el total resulta ser unos 115 dolaretes: 3 días, dos noches con las tres comidas diarias y alojamiento. Compro; también los italianos. Y me voy a la cama pensando en cómo serán esos lugares que apenas conozco por fotografías, mientras cierro la cremallera de mi bolsa de dormir.




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Martín - Virgensanta Alaguna

miércoles, 7 de marzo de 2012

Se escribe un poema...

Se escribe un poema para no sentirse el centro del mundo.
Se escribe un poema para hacer más fraternos a los hombres,
O sea para intentarlo,
O sea para que la poesía sirva para alguna cosa.
Se escribe un poema para ahuyentar a una muchacha.
Se escribe un poema para ayudar a la revolución.
Se escribe un poema para que los maridos nos odien mucho más.
Se escribe un poema para que el poema nos acompañe,
Para no estar tan inexplicablemente solos.
Se escribe un poema para duplicar el orgasmo
O al menos para ponerle un espejo delante.

Se escribe un poema para no tener tiempo de hacer otras cosas,
Como por ejemplo para no tener tiempo de sufrir.
Se escribe un poema para que nuestra tía más querida
Pueda decir a todos que tiene un sobrino que escribe un poema.
Se escribe un poema para rascarse la barriga en la playa,
Para emborracharse en Cruz verde
Sin que a uno lo asalten los pirañas,
Para darse un descanso entre polvo y polvo,
Para hablar de ello en el Instituto Italiano de Cultura,
Para que a uno lo consientan todo,
Para que a uno no le consientan ni un comino.
Se escribe un poema para que los psiquiatras no nos cobren,
o para que nos cobren más
Y para que aquella rubia se sienta inmortalmente poseída,
Y se escribe un poema para viajar a los congresos de escritores
Con todos los gastos pagados,
Y para ponerle el cascabel al gato,
Y para poder comer con la mano en los salones
Si nos viene en gana,
Y para morirse de hambre
Y también para no morirse de hambre
Y para quedar como un perfecto cojudo en todas partes,

También se escribe un poema para no afeitarse nunca,
Para ir al baño sin remordimientos,
Para ir al comedor sin remordimientos,
Para ir al dormitorio sin remordimientos,
Y se escribe un poema para sentirse culpable de todo
Y con esos materiales llegar a escribir algún poema.

Y también se escribe un poema para reírse a gritos
Y para vivir también se escribe un poema.
Y para tener un pretexto para no vivir, etcétera.
Y a propósito de etcétera:
Se escribe un poema para no escribir cosas peores,
Como cartas de amor, cartas financieras,
Facturas por pagar, tratados de filosofía miraflorina,
Y se escribe un poema por incapacidad,
Cuando se ha fracasado como delantero en la
Selección del colegio, cual es mi triste caso.
Y se escribe un poema para intensificar la vida,
Como dice Stéfano Varese.
Y se escribe un poema, finalmente,
Se escribe un poema para que en algún lugar del mundo,
Mañana o dentro de veinte años
La pareja que está por suicidarse alcance a leerlo, y desista,
Desista por lo menos unos días,
Y comprenda que la vida
Es siempre hermosa
A pesar de la vida... y a pesar del poema.

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Franco Salcedo del Río